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   Cuenta la leyenda que el café fue descubierto por un pastor etíope al percatarse de que sus cabras se excitaban visiblemente al comer unas bayas rojas que el propio pastor también masticó.

Tras experimentar esa increíble sensación, Kaldi, que así se llamaba el pastor, se presentó en un monasterio cercano con alguna de aquellas bayas aunque, al parecer, no fue muy bien recibido. Despechado, lanzó los frutos directamente al fuego pero, al poco de comenzar a arder las bayas, desprendieron un delicioso aroma lo que cambió el parecer de los monjes. Así, el café se convirtió en lo que es hoy en día, el segundo producto más exportado del mundo por detrás del petróleo.

A pesar de lo que se suele oír, el café es excelente para la salud sin que sus pequeños inconvenientes puedan hacer sombra a sus fantásticos efectos. En el mayor estudio realizado sobre del café (publicado en el New England Journal of Medicine, en 2012) los investigadores realizaron un seguimiento durante 13 años a más de 400.000 personas de edades comprendidas entre los 50 y 71 años y concluyeron que cuanto más café se bebe, menor es el riesgo de muerte. La cantidad óptima es de 4 a 5 tazas al día: con ella, la mortalidad de los hombres se reduce en un 12% y la de las mujeres en un 16%. Pero incluso un consumo moderado de café (de, por ejemplo, 1 taza al día) se asocia a una reducción de entre un 5 y un 6% del riesgo de muerte.

Otro estudio de la American Heart Association (publicado en 2015 en la revista Circulation) ratificó que un consumo moderado de café, de menos de 5 tazas diarias reduce el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, neurológicas, diabetes y por suicidio. El efecto global de sus beneficios para la humanidad es simplemente enorme. ¡Se trata de la tercera bebida más consumida del mundo, por detrás del agua y el té!

Café

Durante años se han ido acumulando pruebas claras de las virtudes del café. Estas son algunas de ellas:

  • El café podría reducir el riesgo de padecer alzhéimer hasta en un 20%.
  • Reduce el riesgo de diabetes.
  • Es bueno para los dientes, ya que la cafeína evita que las bacterias adhieran a ellos y colonicen el esmalte dental protegiendo contra las caries, pero sólo en el caso del café sin leche ni azúcar.
  • La cafeína reduce el riesgo de sufrir cálculos biliares.
  • Protege a las personas con sobrepeso, quienes corren un gran riesgo de desarrollar diabetes.
  • Mejora la concentración y el rendimiento intelectual y sus efectos comienzan a notarse apenas 10 minutos después de haberlo bebido.
  • Los conductores que consumen cafeína antes de ponerse al volante tienen menos probabilidades de tener un accidente.

Sin embargo, a algunas personas les preocupa el efecto excitante de la cafeína sobre la presión arterial. Si bien es cierto que la aumenta, ésta vuelve a descender después, sin suponer ninguna amenaza para los hipertensos.

Muchos de los componentes del café protegen nuestras células y órganos de la oxidación, considerada uno de los mecanismos del envejecimiento. Parece difícil de creer, pero el café es la primera fuente de antioxidantes de las dietas occidentales, ¡superando a las frutas y las verduras aunque se consuman juntas! ¡Contiene muchos más antioxidantes incluso que el vino tinto!

El café tiene fama de ser malo para el corazón, pero investigadores de cardiología de la Universidad de Northwestern (Chicago, Estados Unidos) han recopilado datos sobre cientos de miles de consumidores de café y han demostrado que:

  • No aumenta la presión arterial a largo plazo.
  • No aumenta el riesgo de infarto (al contrario, podría hacerlo bajar).
  • No aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular.
  • No aumenta el riesgo de alteraciones del ritmo cardíaco.

El café sí puede producir la sensación de que el corazón salta en el pecho en las personas propensas a ello, pero sin poner en peligro su salud.

Sin embargo, el café también tiene sus inconvenientes. Aunque se trata de pequeños contras si los comparamos con los beneficios que aporta a la salud:

  • Quienes tienen problemas de ardor de estómago y de reflujo gastroesofágico pueden ver agravado su problema por culpa del café.
  • Quienes sufren insomnio o descanso poco reparador deben evitar el consumo de cafeína entre 6 y 4 horas antes de acostarse.
  • Quienes tienen propensión a padecer anemia también deberían limitar su consumo, ya que el café disminuye la absorción de hierro a causa de los taninos que contiene.

Al tomar café, la mayoría sólo piensa en disfrutar del placer de su delicioso aroma y su fuerte sabor, pero en realidad también están tomando… ¡un verdadero elixir de juventud, tanto para el cuerpo como para la mente!

¡A su salud!

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