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 Desprestigiar la sanidad pública es el primer paso para conseguir el apoyo de la ciudadanía a las políticas privatizadoras y de aseguramiento sanitario. Y esto es lo que el Partido Popular está realizando con la sanidad pública murciana.

 El icono de las privatizaciones en nuestra sanidad pública lo tenemos en Cartagena, concretamente con el anuncio del cierre del Hospital del Rosell, teniendo las Áreas de Salud de Cartagena y del Mar Menor el índice más alto en listas de espera de la Región de Murcia. Y esto se une a los recortes en los salarios de los profesionales sanitarios y a la eliminación de puestos de trabajo, asumiendo más carga laboral los profesionales que siguen en el Servicio Murciano de Salud.

 Otra muestra de este desprestigio de la sanidad murciana es la de mantener servicios cerrados en el Hospital de Los Arcos mientras se deriva a los usuarios a hospitales privados. Un doble gasto, ya que tenemos que mantener quirófanos cerrados además de pagar los servicios que prestan los hospitales privados. Negocio redondo para los amiguetes de Valcárcel y Palacios.

 Políticas como gastar el 55% del presupuesto a la atención hospitalaria y especializada y sólo el 15% a la atención primaria o el 1.2% a la medicina preventiva son más ejemplos del desprestigio de lo público.

 El Partido Popular fomenta el empeoramiento de la sanidad pública para que la clase media-alta se pague una sanidad privada y el resto de la ciudadanía se quede con una sanidad pública asistencialista. Ésta es la verdadera razón del cierre del Hospital del Rosell, lo cual supone el inicio de la implantación de esta estrategia del Partido Popular.

 Si preguntamos a la ciudadanía si quiere pagar más impuestos para tener una mejor sanidad pública seguro que, a pesar de que a nadie le gusta pagar más, diría que sí, pero siempre que revirtiera en la sanidad pública y no en la privada, como Valcárcel y su equipo de gobierno quieren hacer con todos y todas las murcianas.

 Otro colega de Valcárcel es el dueño de la UCAM, ansioso este último por que los alumnos/as de Enfermería y Medicina hagan sus prácticas en un hospital que no sea público. ¿Será la UCAM el próximo dueño de este edificio que quedará “libre” en las próximas semanas?

 Ante este panorama oscuro hay alternativa, la alternativa de IU-Verdes, que pasa por un sistema sanitario público, universal, equitativo, de calidad y sostenible, donde haya políticas preventivas e informativas en el ámbito de la natalidad, detección precoz, salud e higiene, salud laboral, hábitos de vida saludables y un gasto farmacéutico moderado a través de un plan de contención que contemple el abaratamiento del coste de las medicinas impulsando los medicamentos genéricos, apoyando a la industria española para su fabricación y controlando así sus precios, entre otras medidas.

 Desde IU-Verdes apoyamos todas las reivindicaciones, manifestaciones y concentraciones que defiendan el mantenimiento de todos los servicios del Hospital del Rosell y, por tanto, también el mantenimiento de los puestos de trabajo.

 Porque la salud es un bien común, porque va nuestra vida en ello, es más necesario que nunca decir que la sanidad no se vende, se defiende y tenemos que defenderla todos juntos: usuarios, profesionales, sindicatos y partidos políticos. Salvemos el Rosell y la sanidad pública.

Francisco Muñoz

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