Sociología crítica

Si Juan Carlos I viajara a los campamentos saharauis de Tinduf, en la hamada argelina, probablemente no habría un festín del mismo porte con el que le acaba de obsequiar Mohamed VI durante su última visita a Marruecos. En todo caso, un té con un par de fantas en el centro de acogida de Rabuni, una jaima en mitad de ninguna parte, donde el rey de España departiría con Mohamed Abdelatiz, presidente de la República Arabe Saharaui Democrática. Ambos degustarían ese güisqui sin alcohol de todos los desiertos, con sus tres tomas correspondientes: la primera, sin azúcar, amarga como la vida; la segunda, azucarada, dulce como el amor; y, la tercera, con los posos de azúcar de la toma anterior, suave como la muerte.

Lo mismo nos ofrecen resucitar la peseta frente al euro y, desde luego, nos podrán ofrecer un máster para sobrevivir a cualquier crisis, levantar un Estado…

Ver la entrada original 627 palabras más

Anuncios